«Leyendo el turismo», el retorno

El pasado viernes por la tarde pasé un buen rato en la azotea del CAAM asistiendo a la presentación del libro que recoge los ensayos y reseñas generados por la iniciativa Leyendo el Turismo, que hace unos años pusieron en pie Acerina Cruz, Samir Delgado y David Guijosa, desde el blog del mismo nombre, y que cristalizó, en parte, en el libro Planeta Turista. Lo que escribí sobre todo esto hace unos años se recoge en el libro y en este blog. No voy a repetirme.

Lo interesante del acto del viernes es que, por gracia de la presentación de los autores y de las ganas de hablar de los participantes, se convirtió en una conversación, una casi terapia alrededor de la idea de identidad o de su ausencia, en relación con con aquellas personas que son nativas (o están muy asentadas) de la Ciudad Turística y su vida cotidiana. La Ciudad Turística (Turisland, que decía Acerina) es un espacio diseñado, precisamente, para no tener identidad, para que nada confronte o cuestione al turista, visitante ocasional y estacional, que sólo quiere una serie de servicios y un clima soleado. Un lugar de breve estancia, de paso. Cualquiera que haya visitado varias, sabe que las zonas turísticas son muy semejantes, da igual el país en el que se ubiquen, del mismo modo que también se parecen entre sí los bloques, la barriadas que rodean los centros más o menos históricos de nuestras ciudades, otro «no lugar» del que poco se escribe.

Se habló también de como la relación entre «turista» y «nativo» cambió de una primera época «artesanal» (los 60, 70) a la época del turismo industrial de los grandes complejos de «Todo incluido» de los 90, que, entre otras cosas, consigue volver invisibles, o casi, a las personas que trabajan y mantienen esos complejos (los jardines, las piscinas, las habitaciones limpias, los buffets libres) y sobre qué pudiera estar pasando en una nueva fase, digamos postindustrial, marcada por el fenómeno «airbnb», que ha venido a extender «Turisland» a los espacios urbanos y rurales no diseñados, «from scratch» para atender turistas.

Cabría decir que la Ciudad Turística, la creada de raíz para recibir turistas sobre lo que antes eran fincas de plataneras, o cultivos de café o qué sé yo, adquiere una personalidad tan propia como la de una tienda franquiciada, igual en todas partes, orientada al mismo tipo de persona/cliente. Sin embargo, bajo o en los alrededores de la «ciudad idiota» que carece se servicios sociales y culturales de cualquier tipo, todo tiendas de marcas y locales de comidas internacionales, buye un rumor de gentes que se han criado en ese contexto y que necesitan contarse/cantarse, hacerse presentes. Y ahí las, los poetas tienen trabajo que hacer.

Y, en esa conversación sobre la identidad de lo que se creó para no tenerla, o de quien la perdió en el viaje (si algo caracteriza a una ciudad turística es la heterogeneidad de origen de sus habitantes permanentes que tan bien reflejan David, Samir y Acerina, por cierto), varios de los participantes expresaron una sensación que encontré escrita hace muy poquito, en un poema de la autora nigeriana Ijeoma Umebinyuo, «Diáspora Blues«, aquí lo dejo en su versión original y en la que he hecho al castellano:

DIASPORA BLUES
Ijeoma Umebinyuo

So here you are
too foreign for home
too foreign for here.
Never enough for both.

- 
Así que aquí estas:
tan extranjera en casa, 
tan extranjera aquí, 
tan fallida en ambos lados

No siempre pasa que una reunión para hablar y celebrar la poesía, sirva para mantener una conversación tan pegada a lo real cotidiano de tanta gente. Un rato estupendo.

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