Boom: Logan February!!!

A ver, estás en casa y recibes un delgado paquete de correos, con un libro de poemas en su interior. Casi sin fijarte en su portada, lo abres de inmediato al azar, y te encuentras con estos dos versos al inicio de un poema:

Papa faded away like dew in December.
The sorrow still dances in my hands sometimes,

En la traducción al español de Ezequiel Zaidenwerg:

Papá se evaporó como el rocío de diciembre.
A veces la tristeza todavía me baila por la manos.

El poema se titula ON FATHERS & BOILING WATER / SOBRE PADRES & AGUA HIRVIENDO. Y ya los ojos no pueden hacer otra cosa que seguir leyendo un poema que te deja sin respiración. Te vas al que abre el libro STILLBIRTH, YEMOJA / BEBÉ NACIDO MUERTO, YEMANYÁ, te detienes en los siguientes versos (me voy a limitar, a partir de ahora, a su traducción al español por Ezequiel Zaidenwerg):

El todo hace las partes. Las partes no hacen el todo.
Al todo le falta algo.

El tipo de hombre que quiere ser
el tipo de mujer que engendra hijos

que parecen pájaros
cuando lloran.

y ya no te cabe duda, estás ante algo especial. Un librito delgado, de esos cuyo canto casi no se ve en los estantes de las librerías, cargado de ese escaso elemento radioactivo que llamamos poesía. El libro tiene un título provocativo y sonoro: FUCKBOYS, y está escrito por una persona joven, nacida en Nigeria en 1999, de nombre Logan February, para mí, uno de los impactos de la temporada: poesía construida desde una verdad material incómoda y arriesgada, que se convierte en riesgo verbal, en atrevimiento lingüístico, en poesía trascendente. La editorial: Kriller71ediciones, empeñada en sacudirnos el pelo de la dehesa y abrir nuestros horizontes.

Mariana Spada nos cuenta en su prólogo la génesis de este libro, que es una antología de los tres publicados por February hasta ahora. Desde su brutal precocidad, February mezcla referencias de la tradición poética anglosajona del siglo XX, con su condición de habitante de un territorio explosivo en el corazón de África, Lagos, una ciudad de cerca de quince millones de habitantes (en mi región, donde nos sentimos muy importantes malamente llegamos a ser dos), que ofrece imágenes afrofuturistas, espacios fronterizos entre la tecnología más puntera y tradiciones ancestrales, y el brutal contraste entre la pobreza más profunda y la riqueza miserable más desvergonzada, en el que, además, su condición, su identidad como persona no binaria, añade más tensión a la tensión, más peligro al ya azoroso juego de vivir en las periferias de las periferias del sistema en este primer cuarto del siglo XXI. El propio cuerpo se vuelve territorio de conflicto, por no hablar del deseo: “Una garza se posa. Se convierte / en niebla. Un hombre que me quiere // amar sin amarme está acostado / al lado mío y me cita a su abuelo, // me dice: “un cuerpo no es leña para / el fuego”, lo cual quiere decir // que se siente solo y humano, lo cual quiere decir // que nunca vio un cuerpo retorcerse & gritar”.

Los poemas de February están llenos de imágenes impactantes, de esas que obligan a detener la lectura y coger aire. Hay ambición por romper los límites del lenguaje para que sea capaz de recoger la intimidad al límite de un cuerpo cruzado por conflictos a diferentes niveles. Nada es fácil. Aunque el retrato del maniquí como médico que toma la palabra en el poema del mismo título termine diciéndole: “You know, some people have real problems”, y en ello le insistan otros retratos de ese “maniquí como”, que, según February es “una suerte del yo fuera del yo. Como un vudú psicológico” que le ofrece la posibilidad de verse desde fuera de sí, desde varias perspectivas: identidad construida, inevitablemente, a partir de la mirada de los demás, eso que nos negamos a reconocer pero que viene a ser así para todos y todas. Por eso mismo, toda autodeclaración de “autenticidad” es terriblemente sospechosa.

Si vista la edad de February alguien se lo pregunta, nada hay acá que quepa considerarse cercano a la poesía tardoadolescente española. Acá hay manejo cuidadoso y extremadamente sutil del lenguaje, y esa manera de mirar que está en lo mejor de la poesía moderna en inglés: la capacidad de mostrar un universo en ebullición con apenas una observación afilada: “Sólo en sueños reconocemos lo que es valioso./ La chica que se llenó las tripas de ácido de bateria./Su abuelo, cuyo ojo de vidrio / se volvió un pisapapeles después de leer el diario”. De verdad, no dejen de hacerse con Fuckboys, de Logan February, el primer libro que nos permite acercarnos a una obra impactante, que requiere seguimiento. Parece que, sí, que en este tiempo de clones, la poesía sigue brotando, ahí donde hace años anunciaron mis amigos de La Palabra Itinerante: El incendio prosigue por los márgenes.

Acá tienen, no puedo evitar compartirlo, el poema con el que me encontré al azar y me dejó hablando solo. Con ustedes Logan February:

SOBRE PADRES & AGUA HIRVIENDO

Papá se evaporó como el rocío en diciembre.
A veces la tristeza todavía me baila por las manos.

Estoy juntando lágrimas para el día
en que me vuelva lluvia.

Hago de cuenta que él habría mirado
mi cuerpo abierto & habría dicho qué hermoso.

Ya sé que no; me engaño,
mareade por el vapor & la esperanza desesperada.

El estómago se ríe de mí,
las costillas chillan de hambre.
"No seáis crueles, por favor, callad".

Estoy segure de que no hay imperfecciones en el cielo;
el maná es sin azúcar &
tienen hijos heretosexuales &
asan perfectamente el pescado &

seguro que él ya se olvidó de mí.
Debería aprender a resignarme,

pero no puedo evitar pensar
que debería haberle preparado una cajita con sal
& mi verdad &agua de lluvia

para la buena suerte. Para despedirme.
Para siempre.

Una nota breve sobre la traducción: como se recoge en una nota al final del prólogo, Logan February se identifica como persona no binaria. El traductor, Ezequiel Zaidenwerg, ha tratado de ser respetuoso con esa condición a la hora de traducir los poemas al castellano, lo que tiene sus serias dificultades, que se comentan en una nota al final del prólogo. Yo sigo pensando que el español tiene género neutro, que coincide con el masculino, del mismo modo que en el alemán coincide con el femenino (sie), pero entiendo la necesidad de apalabrar y mostrar esa no binariedad cuando se considere necesario. Para ello se está experimentando con diferentes opciones, y ninguna de las que conozco me parece que resuelva el asunto sin retorcer el idioma, haciéndolo sonar artificioso, jerga de gente concienciada. Supongo que antes o después se dará con la tecla y para eso, para el hallazgo, hay que arriesgarse. Hay personas a la que esta búsqueda les parece un crimen de entrada y se cierran a cualquier alternativa. A mí, personalmente, puestos a detectar molestias, más me rechina el uso de lo que he llamado en otro sitio “el imperativo peninsular“, cuyo uso nadie discute por otra parte, de modo que, por ejemplo, yo hubiese traducido el verso 11, así: “No sean crueles, por favor, callen”. Traducir poesía, amigas y amigos, no lo olviden nunca, no es fácil.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: