El imperativo peninsular

Esos «id», «marchad», «bailad», esos imperativos peninsulares terminados en D siempre me resultan molestos, y cuando los encuentro en un poema me hieren el oído y la vista. No ordenar, no dirigir, no sermonear. En los poemas se trata de compartir una mirada, quien quiera instrucciones o consejos de «autoayuda» que vaya a otro negociado.

2 comentarios sobre “El imperativo peninsular

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