Playlists, ¿las nuevas antologías?

No sé a cuenta de qué rebote vine a dar con este interesantísimo texto de Roberto Valdivia en la revista online Sub25, “¿Qué es líricalwave? El nuevo movimiento de poesía en YouTube“. Muchas cuestiones plantea Valdivia alrededor de un movimiento cada vez menos subterraneo, que es el de las y los poetas que publican sus poemas en formato vídeo fundamentalmente en YouTube. Lo primero que se me ocurre es que el poema, como artefacto verbal, al añadirle unas imágenes que se despliegan a cierto ritmo, una voz concreta (no la que suena en la cabeza de un lector cuando lee un poema), un rostro (o varios), y una música más o menos protagonista en relación con la palabra, pasa a ser otra cosa, una obra de otro tipo: ¿Es un vídeopoema, es un videoclip de “spoken word” o, simplemente musical? Lo que quiera que sea es algo diferente, algo más que el mero poema negro sobre blanco que ofrece una página. Tal vez sea el formato definitivo (en la medida en que algo pueda serlo en estos tiempos) de la poesía en la red en el mundo de los nativos digitales. Tal vez, no sé.

Lo cierto es que en el artículo de Valdivia se nos presenta una escena creciente y transfronteriza muy interesante. Nos dice el autor: ” en la actualidad medios canónicos e instituciones literarias de prestigio se ven limitadas a los “300 ejemplares” habituales de los tirajes impresos; y como un adolescente en su habitación, grabando un poema de forma casera puede pasar las mil visualizaciones con su video en algunas semanas. Esta masividad virtual, como ya lo había mencionado, está presente en Mariano Blatt como en Tálata Rodriguez, cuyas visualizaciones superan las veinte mil, algo que el poeta promedio (inclusive uno consagrado) apenas podría soñar para la difusión de alguno de sus libros.” , pero nos avisa también del riesgo de la inanidad, de la lucha por la audiencia desde el clickbait y la comercialidad, y demanda una labor crítica activa sobre todo este nuevo espacio, que, para ser efectiva, debería desarrollarse dentro del entorno audiovisual mismo, con las mismas herramientas y recursos. Todo un reto.

Ya llevamos un buen tocho de años de internet y sus tecnologías vinculadas; la eclosión de internet dio pie desde el principio a pensar en una nueva música, una nueva literatura y una nueva poesía, nacida y crecida en lo que en hace mucho tiempo se llamó ciberespacio. En 2005 andaba yo olfateando esas posibilidades, a la caza y captura de los nuevo. Para 2010 ya andaba algo decepcionado. Del mismo modo que la imprenta cambió la manera de escribir dando pie a nuevos formatos y géneros, las tecnologías emergentes, de algún modo, deberían provocar el surgimiento de nuevas formas de poesía y de literatura, y algunos ejemplos hemos ido viendo en estos años. Si bien al principio interactuar en la red requería ciertos conocimientos y habilidades, la aparición a partir de los años 10 de este siglo de las redes sociales y los potentísimos teléfonos móviles en los bolsillos de todo el mundo, han simplificado al máximo el poder producir arte/música/poesía/literatura en la red… Genial, pero.

Pero, a las finales, una gran parte de las y los nuevos artistas/ poetas/ escritores nacidos en los predios digitales reproducen modelos predigitales, que consideran de prestigio, y aspiran (ansían) ver su obra en una sala física o publicada en un libro material, a pesar de que la capacidad de extensión de su visibilidad sea muchísimo menor que la que ofrecen YouTube, Instagram o Twitter. Y se me ocurre que esto sucede porque, al tratarse de espacios limitados y, por lo tanto restringidos, presuponen y exigen un proceso de selección (de curación que se dice ahora), y, por tanto, de crítica, que viene a configurarse como el toque necesario de respetabilidad para “ser tomado en serio”. No creo que esto vaya a cambiar a corto plazo, salvo que de los nuevos espacios surja una estrategia, no de conciliación o de conquista, sino de ruptura con la ciudad letrada, recordando a Martín Rodríguez Gaona. Vemos también que, en muchos casos, la potencial innovación de la poesía “online” surgida de los nuevos medios de producción ha quedado limitada a vídeos en los que se leen versos con música de piano de fondo, que vale, no está mal, pero no parece un cambio significativo respecto a modelos anteriores de expresión poética.

Nos plantea Valdivia al presentar su playlist de poemas y poetas en YouTube, “¿Los Playlist son las antologías del futuro?“. Podría ser, pero sospecho que durante algún tiempo las y los poetas seguirán matando y rogando porque les incluyan en alguna de las tantas que aparecen cada año en formato papel, bajo los auspicios de alguna “autoridad crítica” o aspirante a serla. Y, de ser estas playlists las antologías del futuro, en su elaboración habrá de verse la mano de quien ejerce el criterio de selección, de qué considere buena o mala poesía más allá del formato, tendrá que explicarse, en video, por escrito, de algún modo.

Muy inspirador, de veras, el texto de Roberto Valdivia, les animo a entrar en él, a trastear en sus enlaces, y a visitar su playlist/antología, que se abre con el muy interesante colectivo KFGC y su “Dios te ama”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: