Encuentro en la tercera fase

Y es que esto empieza en un almuerzo con mi amigo, el poeta Ernesto Suárez, un rato antes de presentar Arrecia en la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria. Tras repasar nuestras circunstancias familiares (los mayores, los hijos, los cuidados…) empezamos a hablar sobre cómo veíamos las cosas de la poesía y de los eventos como estas ferias alrededor del libro y de la escritura, del fenómeno de la poesía postadolescente, de los personajes fijos en este tipo de eventos, y de la precariedad que, si siempre existió en el mundo de la poesía, parece que las herramientas digitales, y el inocente entusiasmo alimentado en muchas personas por conceptos tan ferozmente alienantes como el de la “marca personal”, ha dotado de esteroides.

En 2008 publiqué Islas en la red. Anotaciones sobre poesía en el mundo digital, parece, la verdad que ha pasado más tiempo que diez años. Se trata de un libro lleno de la audacia del explorador, y sólo veía oportunidades por todas partes, en aquella red hecha de blogs y de conversaciones no centralizadas, que se extendían como un mar de flores. En 2010, lancé El poeta en la ciudad digital, que tuvo una segunda edición en 2015, y donde, leyéndolo ahora, se me empieza a notar un cierto distanciamiento, una mayor desconfianza sobre el mundo digital del momento, marcado por la eclosión de las llamadas “redes sociales” y su proceso de centralización de la web.

Y acá estamos, en 2018, almorzando en un japo, Ernesto y yo, con ese arte nuestro con los palillos, hablando de como supuestas editoriales ofrecen a autores propuestas leoninas ( me tienes que comprar x ejemplares y ya te encargas tú de venderlos, si tú no apuestas por tu obra ¿quien los va a hacer?) del fervor multitasking, del cada vez menor peso de la palabra en la red frente al predominio de los vídeos de menos de 10 minutos, que descartan cualquier tipo de reflexión que no quepa en un meme, del predominio del móvil sobre el ordenador de mesa (y esto no es tontería, una mesa anima a detenerse y, tal vez,con ello, a pensar) y en el que Ernesto me acaba diciendo: tendrás que escribir tú sobre esto y como afecta a la poesia. Y vaya… habrá que ponerse.

En la mera Feria del libro, con esto en mente, di con un libro sobre el que creo que voy a tener que volver unas cuantas veces acá: El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital, de Remedios Zafra, último premio Anagrama de ensayo, y que me estoy, literalmente, bebiendo, y que gira alrededor y explica muchas de las cosas que me tienen hablando solo. Aquí les dejo una primera cita. Como les digo, volveremos a hablar de esta tercera fase del desarrollo de las redes.

Considero que estas ideas guardan una profunda relación con la deriva hacia un mundo más dogmático y conservador, alejado de la utopía horizontal y democratizadora que muchas personas veíamos (en sus inicos) en Internet. la razón de este temor es clara: son los imaginarios conservadores los que más partido están sacando a la pareja velocidad y exceso. Ante la celeridad, la inercia sólo tolera ideas preconcebidas, es decir, aquellas que “ya estaban en nosotros”. Justamente las que precisan apoyarse en sensaciones y emociones (gustar, sentir, disgustar, sentirse reconfortado en un grupo -ser de aquí, ser de allí, ser verde, ser blanco)

3 comentarios sobre “Encuentro en la tercera fase

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