Arozarena

Ayer resultó ser el Día de las Letras Canarias, una especie de celebración oficial promovida desde el Gobierno de Canarias y que este año se dedica al gran poeta y novelista (pero primero y grande, poeta) Rafael Arozarena.

Más allá de lo que yo opine sobre este clase de eventos oficiales, lo cierto es que Arozarena es uno de los grandes tesoros que esconde la poesía insular, no por voluntad de mantener nuestro patrimonio escondido, sino por falta de la mínima atención por parte de esos constructores de canon oficial (o alternativo) que raramente miran más allá de cuatro puntos que conocen y no hacen eso que se supone deber del investigador: investigar.

Arozarena es relativamente conocido como narrador gracias a su novela Mararía, pero su manera de aproximarse a la realidad fue siempre la de un poeta, marcada por el sesgo existencial que dio en llamarse fetasiano y que quienes escribimos en las islas sentimos tan cercano como desconocido es en el exterior. Al extrañamiento territorial el fetasianismo de Arozarena añadía una visión diferente a la que predominaba en las escrituras predominantes en los años 70, y, en cuanto a poeta, baste con señalar que su libro «Silbato de tinta amarilla» (que en su momento -siendo yo un estudiante del antiguo COU- me voló la cabeza) tiene por título un verso de Tristan Tzara, verdadera declaración de intenciones que se profundizaba en la propia obra,en un momento en que la mayoría de los poetas españoles de referencia estaban en mitad del pleito «los últimos del realismo social» versus «los novísimos». Siempre por caminos no choteados, experimental y en permanente apertura intelectual.

Aquí les va un poema tremendo, que he traído acá en alguna otra ocasión, de Rafael Arozarena, al que no me cuesta imaginar con una sonrisa irónica pensando en el fasto oficial. Salta galopa y salta con Dios o con el Diablo:

Salta caballo, pájaro, poeta
ciego conjunto, bala desangrada del pecho de los ángeles.
Vuela, salta, libera los ríos ascendentes
de la sangre encendida. Galopa fieramente como un bárbaro
guerrero de la luz y de la sombra.
Destrenza las inútiles verdades de tus versos malditos
la mentira de todo lo que es cierto y ven tus ojos.
Destruye y quema el viento como las crines sueltas de tu propio entusiasmo.
Galopa fieramente. La rabia sea contigo, las alas y el silencio.
Traspasa las vidriosas ventanas del cielo navegable.
Salta, galopa y salta con Dios o con el Diablo
quema el alma y persiste.
Aún te quedan alas. No se quiebren tus alas
con premio ni castigo, con la vida o la muerte.
Salta caballo, pájaro, poeta
que el día fue una luz entre dos sombras.
Galopa y vuela. Ya no serás ceniza
cuando la inmensa hoguera del poniente
de nuevo resplandezca. Ya no serás ceniza
aunque los desalados
los inútiles ángeles que imprimen sus huellas en la arcilla
insolentes y dignos se pregunten
si vas a parte alguna.

3 comentarios sobre “Arozarena

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  1. Sí, es un estupendodocumental sobreun grupo casi clandestino desde la literatura española y, en un momento dado seminalpara la canaria. FETASA, la novela de Isaac de Vega que da nombre al movimiento… es sorprendente pensar en que se escribió en territorio español considerando lo que se escribía en ese momento en la metrópoli. Cuando la he recuperado me ha dado que pensar lo,de algún modo sorprendentemente centroeuropea que puede ser, escrita por un maestro de escuela en el reseco sur de Tenerife.

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