Carlos Edmundo a la fuga

Un paseo por el casco antiguo de Cádiz siempre ofrece sorpresas, ya sea en el mercado, en la Plaza de las Flores, en las estrechas calles que van hacia La Viña, en los comentarios de la gente, en los escaparates de las abigarradas tiendas de supervivencia… pero extrañamente, la sorpresa de mi último paseo por “el país natal” fue una estatua. Una estatua que no quería serlo, por así decirlo.

Les cuento, la Alameda Apodaca es un precioso paseo arbolado con bastante presencia de bustos y estatuas, que reflejan de algún modo la larga y agitada vida de la ciudad, en particular durante el siglo XIX, por cierto. Aparte de las famosas Cortes de 1812, por Cádiz pasaron, se alojaron o se escondieron en años anteriores y posteriores a la fecha señalada, un número enorme de los que acabaron siendo líderes de las independencias americanas, y, transcurrido el tiempo, a modo de memoria compartida y gesto de reconciliación, varios de esos jóvenes países quisieron tener un detalle con “La cuna de la libertad”, y así puedes encontrar en Cádiz estatuas ecuestres de José de San Martín y de Simón Bolívar, un busto de José Martí, etc. Bueno, pues en ese entorno de árboles y figuras más o menos ilustres, de repente aparece un pedestal vacío en cuyo pie se indica que es en homenaje al poeta gaditano, nacido en esos alrededores, y del que soy simplemente un mero fan, Carlos Edmundo de Ory. No puedo evitar acercarme al deshabitado pedestal, donde sólo aparecen la señal de dos huellas. Es al ampliar mi búsqueda  que entiendo qué pasa: en un margen de la minúscula glorieta, resulta que aparece la figura de Carlos Edmundo, con sus barbas, su melena y un gesto de disgusto y huida, que creo que no aparece mal reflejado en la foto que le tomé.

edmundo

Me pareció una idea genial, una manera de rendir un homenaje a alguien que detestaba los pedestales, los homenajes y las fanfarrias oficialistas, que huyó de ellas en vida como de la peste. Un poeta que sigue sonando más explosivo que la mayoría de lo que andamos escribiendo en estos tiempos.

Mi aplauso al escultor. No cabe duda que Cádiz sigue siendo Cádiz. 😉 .

 

2 comentarios sobre “Carlos Edmundo a la fuga

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