Nadar

Un poema de Adam Zagajewski, del que pueden leer una interesante entrevista aquí. La comparación final entre los movimientos de la natación y los de la oración me parece alucinante.

NADAR.
.

Los ríos de este país son dulces
como una canción trovadoresca,
el pesado sol se dirige hacia occidente
en amarillas carretas circenses.
En las pequeñas iglesias rurales
aparece el tejido del silencio, tan fino
y antiguo que una sola respiración
podría romperlo.
Me gusta nadar en el mar que siempre
está hablando solo
con la voz monótona de un viajero
que ya ni siquiera recuerda
cuánto tiempo lleva de viaje.
Nadar es como una oración:
las manos se unen y se separan,
se unen y se separan,
casi sin fin.

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