Miedo a la palabra

Estoy disfrutando la lectura de Andar tropezando, un libro de Suso de Toro, recientemente publicado en la editorial Libro de Notas. Este libro recoge artículos, intervenciones, pequeños ensayos, etc, de este conocido narrador gallego. Muchas de las cosas que plantea, en especial alrededor de la literatura, me parecen muy lúcidas y podría anotar aquí un buen montón de fragmentos que me han dejado pensando…y que han ido a la libreta de papel, pero este, en particular, conecta con algunas de mis propias inquietudes alrededor de la poesía de un modo que me hace imposible no reproducirlo aquí y engancharlo con algo que escribí hace un tiempo. Aquí va:

(…) Porque tememos a la oralidad. Ya que la oralidad es inaprensible, irrepetible, cambiante. Y nosotros cultivamos codiciosamente nuestra “obra”. La obra es nuestra estatua, estática. Afirmanos la individualidad del autor a través de la propiedad, ponemos un límite a la creación y la registramos. Existimos gracias al registro de la propiedad, del “copyright”.Eso hacemos. Somos los enemigos de la oralidad en su esencia.

Porque que no exista la oralidad es la garantía de nuestra existencia. Aún más,es la garantía precisa para nuestra inmortalidad literaria. Pero el poseído por la palabra divina, o mágica, el aedo, el bardo, el “cantaor”, el “bluesman”, conoce o entrevé la verdadera vida trascendente, o trascendida.Nosotros, en cambio, aspiramos a desbordar el límite de la vida a través de nuestra “inmortalidad”. Pero estaremos muertos inevitablemente, aunque el texto codificado y cosificado perdure. Fieles a nuestro tiempo miserable, los modernos, los autores, elegimos el camino equivocado, negamos la “religatio” a cambio de la afirmación de la individuación, de la separación.

Sí, es frecuente en la literatura moderna la invocación, la búsqueda de los auspicios, de la “oralidad”, pero es una muestra de impotencia. La representación de la oralidad en la escritura es algo paradójico, es un reconocimiento implícito de nuestra esterilidad. Y, con el desarrollo de nuestra civilización, la oralidad escrita ha ido pasando de la representación del “yo”, consciente, monologante y solo del monólogo dramático, a la voz paupérrima y confundida de los textos narrativos de Samuel Beckett, “Malone”, “Molloy”, el “Innombrable”… Nuestro miserable yo, moderno huérfano, ha perdido el nombre, la identidad, el alma, al hálito.

Cuando buscamos la oralidad en un texto escrito, confesamos nuestra impotencia y la esterilidad de nuestro camino. Creo que hay que desandar elcamino de la palabra escrita a la palabra hablada. O, mejor que desandar,andar, pero buscando otras cosas menos muertas.
(págs. 172-173)

A cuenta de la edición digital de este libro, muy interesante también esta entrevista a De Toro. A mis amigos de Libro de Notas, felicidades por el fichaje…

Un comentario sobre “Miedo a la palabra

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  1. Gracias por la mención a la entrevista, Daniel, soy un desastre y a pesar de haberla hecho con mucho cariño después no conseguí darle la “visibilidad” que se merecía.

    Un paso muy interesante el que ha dado Suso de Toro porque algunos lo damos por merea necesidad y élo lo ha dado con convicción, por apertura de miras.

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