Mercedes, la Sra. Walsh y la cigarra

Ya saben, hace unas semanas nos dejó Mercedes Sosa. Si quieren disfrutarla en su mejor momento, aqui tienen este programa que le dedicó RTVE en 1983. El archivo sonoro y de imágenes de RTVE, que hace poco me descubrió una amiga, es prodigioso, y siendo como es derivado de la historia de una televisión pública, dominio público debe ser, creo yo.

Recordando a Mercedes se me vino a la cabeza, inevitablemente, una  canción, bien conocida, por otra parte: “Como la cigarra”, con una letra tremenda, si se piensa, además, en lo que pasó en la Argentina poco tiempo después:

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.
Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal,
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

(…)

Tantas veces me borraron,
tantas desaparecí,
a mi propio entierro fui,
solo y llorando.
Hice un nudo del pañuelo,
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.

Joder…

Bien, trasteando un poco descubrí que la autora de estos versos es Maria Elena Walsh, esta señora

de la que nada sabía. Aquí aparece una referencia a su obra musical y literaria. Yo vendería un órgano por disparar dos estrofas como las que dejé arriba…

4 comentarios sobre “Mercedes, la Sra. Walsh y la cigarra

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  1. Ah, Daniel, aquí nos criaron con estas dos voces: la de la Negra Sosa y la de María Elena Walsh. Son como la sangre de la tierra que nos rumba, o como la tierra de la sangre que nos arraiga. Gracias por el vínculo con ese programa. Y déjame contar una anécdota. Cuando el desexilio (el retorno de los cantores censurados por las dictaduras a nuestro país), muchos recalaron en Buenos Aires antes de venir a Uruguay. Casi todos hacían un concierto en esa ciudad, y muchos uruguayos cruzaban el Río de la Plata para volver a encontrarse con ellos, con sus voces y sus canciones. Zitarrosa fue uno de ellos. Pues bien, el estadio de Obras hervía de gente y un clamor llegaba a los camarines donde Zitarrosa esperaba para salir a escena. No podía salir. Estaba completamente desbordado por la emoción. Paralizado. Lloraba. Entonces la Negra Sosa fue hasta él y lo alentó para que fuera a reunirse con su gente y cantara. Alfredo reconoció ese gesto. Ese sostén. Cosas de cantores populares. Un abrazo.

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  2. Pingback: María-Elena Walsh

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