Segundo rescate: Quien soy esta vez

Esta entrada es otro rescate del material perdido, y lo publico ahora otra vez, porque, de algún modo, está relacionado con la próxima entrada. Quien soy esta vez:

Lo malo ( o bueno) de los viajes es ese montón de horas tontas en el avión, de horas muertas en aeropuertos… horas para leer, porque un libro es un gadget que no requiere alimentación eléctrica ni depende de la cobertura wifi o de otro tipo que pueda haber o no. En esos detalles los libros siguen jugando con ventaja. Ah, y siguen siendo más portables que un portátil medio…

Bueno, esta bobería viene al caso porque en mi último viaje lo pasé leyendo un libro de narraciones de Kurt Vonnegut, “Welcome to the monkey house”. Vonnegut es un observador agudo de la sociedad norteamericana, y utiliza tonos de los más variado para sus disecciones, desde el relato más o menos costumbrista a la ciencia ficción. Las narraciones de “Welcome to…” fueron escritos en los últimos años 50 y primeros 60 del siglo pasado.

Uno de sus cuentos me dejó un buen rato pensando.Se titula Who am I this time (Quien soy esta vez).Trata, en dos palabras, de un pequeño pueblo en el que hay un grupo de teatro cuyo actor más destacado es un soso dependiente de ferretería que, sin embargo, cuando actúa se transforma literalmente en el personaje que le haya correspondido. ¿Quien soy esta vez?, dice cuando le ofrecen el papel. Un soberbio actor que, fuera de las tablas del teatro aficionado lleva una vida anodina e insulsa, como él mismo. Por casualidad ensayando “Un tranvía llamado deseo”, participa en las pruebas para el papel de Stella una chica recién llegada al pueblo por trabajo; lo hace sin demasiada convicción hasta que comparte una prueba con Harry, el ferretero, que hace el rol principal de su marido (el papel que en el cine bordó Brando) y es,literalmente, transportada, hasta el punto que se enamora locamente de Harry-Brando con el que acaba casándose aprovechando una lectura de “Romeo y Julieta”, para impulsar al anodino y carente de empuje Harry “real”.“La semana pasada, dijo, he estado casada con Othelo, sido amada por Fausto y secuestrada por Paris. ¿No dirías que soy la chica más afortunada de la ciudad?”, así casi termina el cuento.

Es una breve narración sobre la identidad, que relativiza el papel que ese concepto rige en nuestras vidas. No está mal, en tiempos en que seres huecos,tal vez más que Harry, se agarran a tópicos colectivos para sentirse llenos de algo, alguienes, por así decirlo, en contraposición al otro, al que no es como ellos. Gente que prefiere sentirse “de una pieza”, que como tal vez realmente seamos: cajas de legos con múltiples variantes…que además mezclan sus piezas con otras cajas ya mezcladas de por sí…

Quizás esa necesidad de ser “de otra manera” a la habitual, a la establecida, a la asumida, a la impuesta, esté detrás del éxito de experiencias como Second Life, porque el ser humano es muy complejo, y no hay persona que quepa en un mapa,salvo que se (auto) mutile.

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