De los buenos momentos

¿Por donde empiezo? Han sido dos días llenos de buenos momentos, a cuenta de La Laguna en Poesía, empezando por el encuentro el viernes con dos hambrientos Lara Cantizani y Juan Antonio Bernier, tratando de adaptarse al horario isleño, mientras esperábamos la presencia de Ernesto y la representación de La Palabra Itinerante, siguiendo por ese almuerzo de diez en una mesa de cinco, todos bien juntitos compartiendo el queso a los dos mojos y el mus de gofio.

A las ocho y media de la noche, lectura en el Ateneo de La Laguna; unas cincuenta personas para escuchar a los poetas del Sur, venidos del norte para nosotros. Lara Cantizani presentó su trabajo individual y educativo a través del haiku, Miguel Angel García Argüez y Jose María Gómez Valero, demostrando cómo tender puentes sólidos con los oyentes simplemente diciendo los poemas con convicción y cariño a cada palabra, Juan Antonio Bernier, presentando su volar hondo como estrategia de conocimiento poético.

Por supuesto, excursión a la noche (fresca y húmeda, como tiene que ser) de La Laguna, con sus locales adornados por el correspondiente “gorila”, anunciado a quien quiera verlo que vamos por buen camino hacia la casa del carajo.

El sábado tuve la oportunidad de disfrutar como un pibito chico del taller de poesía que levantaron, contra la lluvia y el viento y la pésima organización municipal, los poetas de La Palabra Itinerante. Es impresionante lo que estos chicos organizan con siete poemas y una pizarra, cómo extraen tesoros de las voces, incialmente dubitatibas de los niños, y como estos se encienden y no paran, una vez que descubren la capacidad impresionante de las gafas de poeta. Escuchar a Jose María, a David Eloy y a Miguel Angel, explicar con sencillez y verdad la utilidad tremenda de la poesía es de las cosas que me llevo para cuando las bajonas y los para qué sirve todo esto. Un regalo para siempre.

Esa noche asistimos a la presentación en la Ermita de San Miguel del disco del cantautor euskocanario Rogelio Botanz, basado en poemas de Alfonso Sastre. Ambos estaban allí, compartiendo complicidades. Cerramos con unas arepas en La Carajita, y con unos abrazos de hasta pronto donde sea.

Una de las cosas para las que la poesía es útil es para decir mucho en poco, así que, de qué mejor manera terminar este cuento que con un poema, de un poeta que no estuvo aquí, al que tuve la ocasión de conocer en Junio: Pedro del Pozo. Fíjense, por favor, en lo que Pedro nos dice:

PROPONGO

Apreciar las estrellas fugaces
y la subida y bajada de las mareas
y la increíble variedad de flores
los insectos y la yerba mojada
el amanecer como una bonita canción
la luna llena amarilla entre los edificios
apreciar la suavidad de los buenos momentos
la poderosa suavidad
de los buenos momentos.

7 comentarios sobre “De los buenos momentos

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  1. Bueno, si te sirve de consuelo, pasamos un frío del carajo, muy propio de La Laguna en esta época del año. El trópico distópico. Bien, también es cierto que buscamos fórmulas para combaitirlo… 😉

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  2. Apuesto el ojo derecho a que hizo más frío en Granada en un minuto cualquiera de esos días que todo el que hará en La Laguna en el largo invierno que les queda. Aunque también hemos aprendido a combatirlo… :¬)

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