Una Travesía Encendida

Tengo para mí, con el riesgo que conlleva decir esto en un país donde hay al menos tantos poetas jóvenes como restaurantes chinos, que Jose María Gómez Valero es, verdaderamente, uno de los poetas jóvenes más interesantes del actual panorama español. Su tercer poemario “Travesía Encendida”, así lo confirma.

De Jose María habíamos hablado ya antes, en relación con sus actividades dentro del colectivo de agitación cultural “La Palabra Itinerante“, y también en su condición de poeta, “en sentido estricto”, lo que entrecomillo porque no hay tarea que se pegue más de tortas con cualquier sentido estricto que la del poeta. La penúltima vez fue para reseñar unos fantásticos microrelatos, y la última contando mi reciente viaje a Sevilla.

En esa visita sevillana tuve la oportunidad de hablar con Jose María y con su compañero de andanzas, David Eloy Rodríguez, en un par de esas noches que sólo Sevilla produce. Es impactante la fuerza con la que vive su condición de poeta y como imbrica esa condición con el entorno en que desarrolla sus diferentes actividades.Conciencia de que lo que se hace es importante, y que debe, por tanto, ser hecho con los cinco sentidos. Aquí les dejo con dos poemas de “Travesía Encendida“, obra que recibió el X Premio de poesía Ciudad de Mérida 2004. Deténganse en sus poemas y entenderán varios porqués de mi entusiasmo.

Habitaciones

Escucha las articulaciones del tiempo:
se puede sentir la oxidación del mundo,
el ruido que hace la muerte a cada paso.

Ahora
los huesos de la casa se estremecen,
lloran las cañerías aguas viejas,
dialogan en voz baja los fantasmas.

Ahora
una sombra insomne perfora el aire,
administra el futuro su veneno,
parpadea el silencio frente a mí.

Pasan lentas las horas y se estiran
como la miel cayendo sobre el pan.


El explorador regresa a palacio

Señor mío,
ella hace visibles los hilos del amor.

Ella es hermosa y libre y dulcve
y en los días terribles pronuncia
palabras celestes, y con ellas
desviste la penumbra
y la convence de su error.

Ella sabe del hechizo del ámbar
y conoce el nombre secreto de las cosas.
Ella se enreda con las fieras
y les habla de la piel de la tarde.

Señor,
en los bosques donde ella se refugia
relampaguea el misterio,
pervive una luz frágil.

Señor mío, os lo ruego,
ella no debería morir nunca
ni tampoco sufrir ningún daño.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: